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Usualmente, cuando las personas se dirigen a una entidad financiera, suelen llegar con diferentes tipos de dudas para ser resueltas por parte de los profesionales en el área que prestan un servicio al cliente, pero, dentro de sus dudas, la más frecuente es que suelen confundir préstamos y créditos bajo un mismo concepto. Para despejar esta y otros tipos de dudas, hemos decidido explicarte con detalle la diferencia que hay entre sí.

¿Qué es un préstamo?

Antes de adentrarnos sobre lo que trata un préstamo, entendamos su definición: es una operación financiera entre una entidad privada como un banco y un cliente, en la que el primero le ofrece una cantidad fija al segundo, para ser pagada en cuotas y plazos acordados entre ambos mediante un contrato.

Ahora bien, ya que sabemos a lo que nos referimos cuando hablamos de préstamos, también es importante destacar que la devolución del dinero por parte del cliente a la entidad financiera, se dará a través de intereses y comisiones, que son generalmente sumadas al pago entre cuotas.

Por lo tanto, si deseas adquirir un préstamo, es indispensable que puedas tomar cada uno de estos detalles en cuenta al momento de hacer el cálculo del dinero a retornar.

Por otra parte, dentro de los préstamos, existen varios tipos de ellos, diseñados para diferentes situaciones, necesidades e incluso requisitos, y dentro de ellos encontramos:

1. Hipotecas, un tipo de préstamo a largo plazo que puede ir desde 20 a 30 años para pagar, y suele ser utilizado para la adquisición de inmuebles.

2. Préstamos a plazos, dan un tiempo de pago entre 3 y 7 años, y suelen ser usados para la compra de coches o inicios de un negocio.

3. Préstamos a mediano plazo, este tipo de préstamo suelen ser un alivio económico para cancelar insolvencias pendientes, entre su plazo para la devolución va desde 90 días a uno o dos años, varía según la entidad financiera elegida.

4. Microcréditos, son empleados para pagos de urgencias como casos médicos, insolvencia en pago de servicios, entre otras modalidades de uso, en este último tipo de préstamo rápido, el plazo de pago es mucho más reducido que en los anteriores, en donde solo tienes entre 1 a 3 meses para devolver el dinero.

Ya que hemos entendido a que se refieren cuando nos hablan de préstamos personales, los tipos de ellos y hasta su tiempo de devolución, veamos sobre qué se tratan los créditos.

¿Qué es un crédito?

Los créditos son en definición, el préstamo de un límite de dinero fijo mensual, que estará disponible mes a mes si no ha sido usado previamente por el usuario. Similar a una tarjeta de crédito.

Cuando un cliente adquiere una línea de crédito, sea para resolver cualquier tipo de insolvencia económica personal, tiene un tiempo estimado para devolver el dinero utilizado, además, es importante destacar que, al ser cancelado el dinero, se volverá a tener la misma cantidad fija disponible para su uso. 

Antes de tomar un crédito, suele quedar plasmada previamente una responsabilidad de pago en donde se establece que la devolución del dinero adquirido cuenta con plazos e intereses para ser reintegrado a la entidad financiera.

Sin embargo, gracias al avance tecnológico del que hoy día hacemos parte, puedes previamente leer el acuerdo entre la entidad financiera y tú como cliente, para saber si todas las cláusulas allí establecidas son de tu agrado y trae un beneficio adicional al ser otorgado el crédito, de esta forma no tendrás nada de qué preocuparte.

Diferencias entre los dos productos financieros

Ya hemos entendido de que se trata cada uno de los productos financieros que solían ser confundidos en su concepto, hasta hoy.

A continuación, vamos a detallar en donde se encuentran las diferencias de estos productos económicos, que sin lugar a duda en la mayoría de los casos suponen una solución y un beneficio para los usuarios que adquieren alguno de estos servicios financieros prestados regularmente por la banca privada.

  • Uso del importe

La primera de las características más acentuadas entre ambos es esta, ya que con un crédito se tiene el mismo monto fijo mensual para disponer de él en partes o totalmente, y con un préstamo en el acto tienes una sola cantidad límite para usar en algún tipo de gasto específico.

  •  Plazos de pago

En cuanto al tiempo de devolución del dinero adquirido, en el caso de los créditos no tienes un límite de tiempo fijado, nada más una exigencia de al menos un pago mínimo mensual, dependiendo del banco; y en el caso de los préstamos, si tienes un tiempo límite para la cancelación del dinero otorgado.

  •   Intereses

En ambos casos, esto viene a ser el beneficio económico que obtiene el banco por el uso que le hayas dado a tu dinero, pero, en el caso de los préstamos tienes que pagar un interés calculado basándose en el total del dinero otorgado (a excepción de los préstamos sin intereses); mientras que con el crédito exclusivamente deberás pagar los intereses del dinero utilizado.

  • Amortización

Esta es una de las maneras de renegociar su préstamo y salir en un mejor tiempo de pagar la cantidad solicitada; pero en el caso de los préstamos esto puede tener una pequeña cuota de penalización por querer pagar antes. 

Mientras que con los créditos puedes pagar la cantidad usada en su totalidad a los dos días de haberla usado y no tendrás ningún tipo de inconveniente, sin contar que quedarás libre y solvente, y con una cantidad más para usar.

  •  Cumplimiento del contrato

Para las entidades financieras, la responsabilidad del pago es una parte fundamental dentro de sus políticas de funcionamiento, es por ello que antes de otorgar cualquier préstamo inmediato, suelen tener contratos con cláusulas establecidas en donde sus intereses son altamente protegidos.

La diferencia entre un préstamo y un crédito, es que en el préstamo tienes responsabilidades mensuales que deben ser canceladas con anticipación, y en el crédito puedes pagar mes a mes cantidades totalmente mínimas, y solo del dinero que hayas usado.

¿Cómo funcionan estos dos tipos de productos financieros?

Ahora que nos hemos familiarizado de cerca con cada uno de estos tan recurridos y solicitados productos financieros como lo son el préstamo y el crédito, de seguro te preguntarás cómo funcionan cada uno de ellos más allá de los contratos. 

Ciertamente, en ambos casos las entidades financieras obtienen beneficios, pero si bien es cierto, también son diseñadas para que los usuarios puedan obtener servicios económicos que garanticen soluciones ante posibles crisis que se puedan presentar.

La forma de obtener cualquiera de estos dos productos económicos, es a través de la página oficial del banco o entidad financiera prestamista, que se encargan de dar todos los detalles para su solicitud.

¿Cuál es el mejor momento para solicitar un préstamo o crédito?

Realmente mencionar una por encima de la otra no es posible, ya que va a depender de las necesidades personales de cada cliente, tomar la decisión y elegir una sola.

Lo que sí es cierto, es que debes analizar qué quieres, o necesitas, y según cuál sea tu necesidad, elegir el que mejor se adecue a ella; de tal manera que pueda suponer una solución y comodidad, antes que un problema que no tenías y querías.

Se debe ser responsable al momento de tomar decisiones que puedan cambiar el estado financiero común de tu vida.

¿Es arriesgado adquirir un préstamo o crédito?

No, decirte que es arriesgado tomar alguno de los dos es no tener la certeza de ello, pero en lo que sí debes ser cuidadoso es en tomar la decisión solamente si es lo que te conviene y si puedes asumir la responsabilidad de pago mensual que representan cada uno de estos servicios financieros.

Ya que, de no ser precavidos con este tipo de adquisiciones financieras, pueden convertirse en un problema económico para ti, y en caso de incumplir con el pago por un tiempo prolongado, hasta legal.

Si nos referimos directamente a los créditos, se debe ser mayormente responsable, ya que, de lo contrario, al pensar que tenemos el mismo monto fijo mensual disponible para gastar, nos podemos adentrar en un endeudamiento que quizás no estemos preparados económicamente para enfrentar.

 Por ello, es más que importante tener disciplina y serenidad en este tipo de decisiones.

¿Cómo puedo solicitar un préstamo online?

Para solicitar un préstamo online solamente es necesario tener claro dos cosas, la primera, saber cuál es el objetivo que quieres materializar con el dinero, y lo segundo, si tienes la solvencia económica necesaria para asumir ese compromiso.

Luego de ello, con tan solo entrar a la página web oficial del banco o entidad financiera de tu preferencia, o del que mejor beneficios e intereses te ofrezca, será suficiente para encontrar la información necesaria y empezar a realizar tu trámite.

Preguntas frecuentes

Hemos llegado hasta aquí esperando que la mayor parte de la información se haya quedado contigo para ser aprovechada, sin embargo, te dejaremos algunas preguntas frecuentes para que estés totalmente listo para tomar alguno de estos dos productos financieros.

¿Puedo adquirir a la vez un crédito y un préstamo?

Sí, es posible, siempre que tengas un historial financiero que te identifique como una persona solvente, lo puedes hacer; aun así, debes pensártelo bien antes de adquirir una responsabilidad tan amplia.

¿Qué pasa si tengo ASNEF y quiero un préstamo?

Generalmente, no es un problema, la mayoría de entidades financieras privadas, tienen préstamos disponibles para los usuarios con ASNEF, comúnmente denominados «préstamos con ASNEF«.

¿Puedo solicitar un crédito y un préstamo en diferentes entidades financieras?

Sí, mientras tengas un historial bancario o financiero positivo, puedes tramitar cada uno en los bancos de tu preferencia y esperar por una respuesta.

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